25/7/14

JOSÉ FRANCISCO DE SAN MARTÍN Y MATORRAS ( biografía)

BIOGRAFIA RESUMIDA DEL GENERAL SAN MARTÍN   

   Fuente: Congreso de La República del Perú

BIOGRAFÍA LIBERTADOR DON JOSÉ  FRANCISCO  DE SAN MARTÍN  Y MATORRAS


"Nacido en las misiones jesuitas de Yapeyú el 25 de febrero de 1777, José de San Martín marchó a España antes de cumplir los cinco años de edad, llevado por sus padres para que completara su educación en los colegios de la península. Tenía 13 años cuando ingresó de cadete al regimiento Muecia, dando así comienzo a la carrera militar en que estaba llamado a distinguirse durante la invasión napoleónica. San Martín tomó parte activa en las guerras de España contra Inglaterra y Francia, combatiendo en Cabo San Vicente, en el norte de África, en Arjonilla, en Bailén, y finalmente en Albuera. Por sus servicios a la Madre Patria y sus grandes condiciones militares, valor, inteligencia, disciplina y lealtad, fue ascendido a Tnte. Crnel. de caballería y recibió las medallas concedidos por dichas acciones de armas. Ya para 1812, San Martín manifiesta sus sentimientos americanistas y sus simpatía por la emancipación de las colonias españolas. Juzga que ha cumplido su deber para con al patria de sus padres, derramando su sangre para defenderla de la agresión napoleónica, y que ya debe consagrar su vida a la libertad del pueblo en que ha nacido. Como sigue de cerca el movimiento liberal de la época y mantiene tratos con las logias que trabajan por la libertad de América, decide su viaje a Buenos Aires, a donde llega en 1812. El gobierno argentino le revalida su clase militar y le encomienda la organización del Regimiento Granaderos a Caballo que habría de vencer, primero en San Lorenzo, en 1813, y más tarde participar en forma brillante en las campañas por la libertad de Chile, Perú y Ecuador. En 1814, asume el mando del Ejército Argentino del Alto Perú en lugar de Belgrano, y luego la Gobernación de Cuyo, donde comienza a echar las bases del Ejército de los Andes. Por sus talentos militares y su espíritu organizador, es promovido a la clase de Capitán General y recibe el apoyo del Gobierno para preparar la expedición destinada a libertad a Chile. En 1817, pasa los Andes, en una hazaña sólo comparable a la que realizó Bolívar para llevar sus armas victoriosas hasta Bogotá. San Martín logró el triunfo de Chacabuco el 12 de febrero de ese año, y tras el momentáneo revés de Cancharayada, alcanzó la jornada decisiva de Maipú el 5 de abril de 14818, que consumó la independencia de Chile. Su entrada a Santiago fue triunfal, como salvador de la libertad de ese país. Ese triunfo le permitió consagrarse a su grande ideal de llevar las armas de la patria al Perú, tal como o había anunciado desde 1814. El 20 de agosto de 1820, zarpaba de Valparaíso la flota al mando de Cochrane, conduciendo la Expedición Libertadora que el 8 de setiembre desembarcó en Paracas. El mismo día del arribo a Pisco, San Martín lanzó una proclama a sus soldados, diciendo: "Hemos llegado al lugar de nuestro destino, y sólo falta que el valor consuma la obra de la constancia... acordaos que no venía a hacer conquistas sino a libertar pueblos. Luego pasó a Huaura para iniciar la campaña militar que le abrió las puertas de Lima, a donde entró el General San Martín el 10 de julio de 1821. El 28, juró la independencia del Perú con la bandera peruana que él había creado en Pisco pocos meses antes; y el 2 de agosto, desligándose de toda dependencia política a Chile, asumió el mando supremo en el Perú con el título de Protector. El 26 de julio de 1822 se entrevistó con el Libertador Bolívar en Guayaquil. De regreso convocó el 20 de setiembre del mismo año, saliendo del Perú para siempre. Al entregar las inignias del Poder, San Martín dijo: "He cumplido la promesa sagrada que hice al Perú: he visto reunidos los representantes: fuerza enemiga ya no amenaza la independencia de unos pueblos que quieren ser libres y que tienen los medios para serlo".

El Congreso Constituyente en reconocimiento de los servicios prestados pro el Protector a nuestra independencia, le acordó, entre otros honores, los títulos de Primer Soldado de la Libertad, Generalísimo de las Armas del Perú, Fundador de la Libertad del Perú, el agrado de Capitán General y el uso de la banda bicolor con los honores del poder ejecutivo en todo el territorio del país. Además, dispuso que se le levantara una estatua y que un busto del Generalísimo fuera erigido en la Biblioteca Nacional, por él fundada.

Entre 1822 y 1850 San Martín vivió desterrado en Europa, salvo un breve viaje que hizo a Buenos Aires en 1829. Pero aún de lejos siguió preocupándose por los sucesos del Perú y Argentina, cuyas luchas políticas produjéronle penosa impresión pues iban contra sus más caros ideales. "Cada gota de sangre americana que se vierte -decía- me llega al corazón". Al igual que Bolívar amó el orden y la armonía nacionales. Pensaba en la unión de todos los pueblos de América y el respeto a los principios en que se funda la prosperidad y la riqueza de los pueblos. En vísperas de morir todavía pensaba en el Perú, su segunda patria, y así en su testamento mandó devolver el pendón Pizarro que le obsequiara el Ayuntamiento de Lima al renunciar el Mando. Falleció en Boulogne Sur Mer el 17 de agosto de 1850.

Como gobernante el Perú debe al General San Martín importantes reformas sociales y jurídicas: suprimió la mita y el tributo de los indios; prohibió la pena de azotes, la tortura y la horca; estableció la libertad de imprenta; fundó la Biblioteca Pública de Lima; decretó la libertad de los esclavos nacidos en el Perú y medidas de seguridad individual y colectiva. Fundó colegios, impulsó las industrias y enalteció la dignidad del hombre. Creó nuestra Bandera y el Himno Nacional. Fomentó la cultura y pudo cumplir la promesa que hizo antes de salir de Chile de que venía a luchar por la libertad y contra la injusticia y la ignorancia. "San Martín es el más grande de los héroes, el más virtuoso de los hombres públicos, el más desinteresado patriota, el más humilde en su grandeza y a quien el Perú, Chile y las Provincias Argentinas le deben su vida y su ser político", fue el juicio que el ilustre soldado mereció de los peruanos a su retiro del país" .


¿QUIÉN  FUE REALMENTE  SAN MARTÍN?


¿Quién era realmente José Francisco de San Martín? Aunque la historia oficial pretende lo contrario, su origen es plebeyo y popular. Como ha sugerido (y en gran medida demostrado) Hugo Chumbita, en su libro El secreto de Yapeyú. El origen mestizo de San Martín, éste nace cerca de Paraguay, en Yapeyú, ex misión jesuítica donde los indígenas guaraníes apoyaron a Artigas contra los portugueses. Niño de piel oscura y mestiza, su madre real fue Rosa Guarú, indígena guaraní que lo engendra, amamanta y educa hasta los 3 años, trabajando como criada, nodriza y sirvienta de Gregoria Matorras y Juan de San Martín (españoles blancos, que luego adoptan y anotan al pequeño como hijo propio y lo llevan a España). Su padre real fue el marino español Diego de Alvear y Ponce de León, de quien es hijo “ilegítimo”, extramatrimonial, pues Rosa —que lo engendra a los 17 y llega a vivir 112 años—, la mamá indígena del pequeño José, no era su esposa legal. San Martín es hijo mestizo de esa doble tradición. Su padre Diego de Alvear paga su carrera militar en Málaga junto con la de Carlos de Alvear (su hijo legal). Ya adulto, José Francisco regresa a su pueblo y se dedica a luchar por la independencia de América contra el mundo cultural al que pertenecía su padre (algo que también le sucedió a Bolívar). Los dos libertadores tuvieron como madres y educadoras a mujeres del pueblo. Al pequeño José Francisco lo crió Rosa, su mamá indígena guaraní, al joven Simón lo amamantó y cuidó Hipólita, una mujer negra afrodescendiente.


Ese origen plebeyo y su rostro mestizo lo marcan a fuego. En Chile, la aristocracia blanca lo llama despectivamente “el mulato San Martín” y “el paraguayo”, según recuerda Benjamín Vicuña Mackenna. En Perú, las familias patricias lo desprecian llamándolo “el cholo de Misiones”. Según apunta Pastor Obligado, los españoles lo llamaban con desprecio “el indio misionero”. El general francés Miguel Brayer, que estuvo bajo sus órdenes y luego fue destituido, lo tachó de “el tape [indígena cristianizado] de Yapeyú”.

A los 5 años, los padres adoptivos de José Francisco lo llevan a España, lo anotan como propio y le dan su apellido. Su padre biológico no lo reconoció, pero aportó a cambio la ayuda económica para su carrera militar en Málaga. Allí José Francisco lucha en varias batallas (norte de África y España) y enfrenta las invasiones napoleónicas. De formación militar en la guerra de guerrillas europea pero de identidad mestiza e indoamericana, regresa a su patria en marzo de 1812 en plena efervescencia independentista, cuando la lucha democrática se trasladaba de las metrópolis a las colonias.
( extraído de: LA HISTORIA DEL DIA)
     


¿ QUÉ PASÓ EN LA ENTREVISTA DE GUAYAQUIL?


Bolívar (descendiendo desde el norte) y San Martín (ascendiendo desde el sur) confluyen en Guayaquil el 26/7/1822. Están juntos aproximadamente 40 horas. Los dos se admiran recíprocamente. No se conocen previamente en persona, aunque Bolívar tiene informes previos sobre la personalidad, el carácter y la psicología de San Martín brindados por Manuela, quien lo conocía bien del Perú por ser amiga íntima de su amante Rosa Campusano y por haber sido condecorada con la Orden del Sol por el Libertador del sur (Manuela Saenz reconstruye esos informes sobre San Martín brindados a Bolívar en su Diario de Paita).

Los dos libertadores conversan, discuten y debaten sobre cuatro temas, algunos más urgentes, otros menos: (a) Los liderazgos de la lucha todavía pendiente contra el imperio español 
(b) La ayuda militar de Bolívar a San Martín para acabar definitivamente con los españoles en la sierra peruana,
 (c) La situación de Guayaquil que reclamaban tanto Colombia como Perú, y
 (d) la forma futura de gobierno de las nuevas naciones latinoamericanas tras la independencia.

 Como desenlace de esa entrevista, San Martín finalmente cede a Bolívar la dirección político-militar de la lucha continental y se retira sin quejas, convencido que ha cumplido su misión.

De los temas más urgentes que ambos debatieron, mucho se ha discutido sobre los auxilios militares que San Martín necesitaba de Bolívar, clave del asunto. Lo que nadie se pregunta es… ¿por qué los necesitaba? San Martín no pudo terminar su obra latinoamericana porque la oligarquía de Buenos Aires y sus cuadros políticos le dieron la espalda, lo abandonaron y le escamotearon recursos económicos y combatientes a cambio de negociaciones deshonrosas con los europeos. La oligarquía de Buenos Aires odiaba a Bolívar, tanto como despreciaba a San Martín (llegando al extremo de intentar destituirlo y separarlo del Ejército de los Andes en varias ocasiones hasta que finalmente lo dejaron solo y abandonado en sus campañas de liberación). Ese es en realidad “el gran secreto” —nunca mencionado ni analizado— de las discusiones entre los dos libertadores en la entrevista de Guayaquil, como anota en sus apuntes biográficos sobre San Martín el escritor Rodolfo Walsh (ver apéndice en este libro). San Martín, con elegancia y sutileza pero sin callarse, se lo había remarcado tempranamente al jefe del gobierno porteño, el Director Supremo Pueyrredón, cuando le escribió “Un justo homenaje al virtuoso patriotismo de los habitantes de esta provincia […] Admira en efecto que un país de mediana población sin erario público, sin comercio ni grandes capitalistas […] haya podido elevar de su mismo seno un ejército de 3.000 hombres, despojándose hasta de los esclavos, únicos brazos para su agricultura […] en fin, para decirlo de una vez dar cuantos auxilios son imaginables y que no han venido de esa capital, para la creación, progreso y sostén del Ejército de los Andes” (José de San Martín: Carta al Director Supremo Pueyrredón. Mendoza, 21/10/1816). Sin ambigüedades ni eufemismos, el Libertador del sur le deja en claro en esta carta a la máxima autoridad política del Río de la Plata que Buenos Aires le negó auxilios y colaboración para formar y consolidar el Ejército de los Andes con el que poco tiempo después liberaría Chile y Perú, enfrentando a las tropas colonialistas. Esa inicial falta de auxilio se profundizaría con los años hasta convertirse prácticamente en hostilidad. Sin ese dato central, nada se entiende del encuentro de Guayaquil, de su desenlace ni de la decisión adoptada por San Martín.

DATOS DE LA VIDA DE SAN MARTÍN:


El general Tomás Guido, colaborador y amigo de San Martín, tomó diversos apuntes sobre el Libertador. Los que siguen a continuación ponen de manifiesto algunos detalles de su vida cotidiana: "Se me consentirá aquí, en gracia de tan célebre personaje, una digresión encaminada a suministrar algunos detalles sobre su vida íntima. Era generalmente sobria y metódica.
 Durante su larga permanencia en Chile, tenía por costumbre levantarse de tres y media a cuatro de la, mañana, y aunque con frecuencia le atormentaba, al ponerse de pie, un ataque bilioso, causándole fuertes náuseas, recobraba pronto sus fuerzas por el uso de bebidas estomacales, y pasaba luego a su bufete. Comenzaba su tarea, casi siempre a las cuatro de la mañana, preparando apuntes para su secretario, obligado a presentarse a las cinco.
 Hasta las diez se ocupaba de los detalles de  la administración del ejército, parque, maestranza, ambulancias, etc., suspendiendo el trabajo a las diez y media. Desde esa hora adelante, recibía al Jefe de Estado Mayor, de quien tomaba informes y a quien daba la orden del día. Sucesivamente concedía entrada franca a sus jefes y personas de cualquier rango, que solicitaren su audiencia. El almuerzo general era en extremo frugal, y a la una del día, con militar desenfado, pasaba a la cocina y pedía al cocinero lo que le parecía más apetitoso. Se sentaba solo, a la mesa que le estaba preparada con su cubierto, y allí se le pasaba aviso de los que solicitaban verlo, y cuando se le anunciaban personas de su predilección y confianza, les permitía entrar. En tan humilde sitio ventilábase toda clase de asuntos, como si se estuviera en un salón, pero con franca llaneza, frecuentemente amenizada con agudezas geniales. 
Sus jefes predilectos eran los que gozaban más a menudo de esas sabrosas pláticas. Este hábito, que revelaba en el fondo un gran despego a toda clase de ostentación, y la sencillez republicana que lo distinguía, no era casi nunca alterada por el general, considerándola, -decía él en tono de chanza- un eficaz preservativo del peligro de tomar en mesa opípara algún alimento dañoso a la debilidad de su estómago. Mas esto, que pudiera llamarse una excentricidad, no invertía la costumbre de servirse a las cuatro de la tarde una mesa de estado, que, en ausencia del general, presidía yo, preparada por reposteros de primera clase, dirigidos por el famoso Truche, de gastronómica memoria. Asistían a ella jefes y personas notables, invitadas o que ocasionalmente se hallasen en palacio a la indicada hora. 
El general solía concurrir a los postres, tomando en sociedad el café, y dando expansión a su genio en conversaciones festivas. Por la tarde recibía visitas o hacía corto ejercicio, y al anochecer regresaba a continuar su labor, imponiéndose de la correspondencia del día, tanto interna como del exterior, hasta las diez, que se retiraba a su aposento y se acostaba en su angosto lecho de campaña, no habiendo querido, fiel a sus antiguos hábitos, reposar nunca en la cama lujosa que allí le habían preparado. Mas este régimen era con frecuencia interrumpido por largas vigilias, en las que meditaba y combinaba operaciones bélicas del más alto interés, y cuanto se relacionaba con su inmutable designio de asegurar la independencia y organización política de Chile. A más de la dolencia casi crónica que diariamente lo mortificaba, sufría de vez en cuando ataques agudísimos de gota, que, entorpeciendo la articulación de la muñeca de la mano derecha, lo inhabilitaban para el uso de la pluma. 
Su médico, el doctor Zapata, lo cuidaba con incesante esmero, induciéndolo no obstante, por desgracia, a un uso desmedido del opio, a punto de que, convirtiéndose esta droga, a juicio del paciente, en una condición de su existencia, cerraba el oído a las instancias de sus amigos para que abandonase el narcótico (de que muchas veces le sustraje los pomitos que lo contenían) y se desentendía del nocivo efecto que lenta pero continuadamente minaba su físico y amenazaba su moral". General Tomás Guido.
 




 (Nació el 1º de setiembre de 1788. Se llamaba Tomás Francisco Gil Buenaventura del Rosario Guido Aoiz. Sus contemporáneos y la historia lo conocieron como Tomás Guido)


TESTAMENTO  DECLARADO POR EL GENERAL:


En el nombre de Dios Todo Poderoso a quien reconozco como hacedor del Universo: Digo yo José de San Martín, Generalísimo de la República del Perú y Fundador de su libertad, Capitán General de la de Chile, y Brigadier General de la Confederación Argentina, que visto el mal estado de mi salud, declaro por el presente Testamento lo siguiente:  
PRIMERO: dejo por mi absoluta Heredera de mis bienes, habidos y por haber a mi única hija Mercedes de San Martín actualmente casada con Mariano Balcarce. 

SEGUNDO: Es mi expresa voluntad que mi hija suministre a mi hermana María Elena, una pensión de mil francos anuales, y a su fallecimiento, se continúe pagando a su hija Petronila, una de 250 hasta su muerte, sin que para asegurar este don que hago a mi hermana y sobrina, sea necesaria otra hipoteca que la confianza que me asiste de que mi hija y sus herederos cumplirán religiosamente esta mi voluntad. 
TERCERO: El sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción, que como Argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los Extranjeros que tratan de humillarla.

 CUARTO: Prohíbo el que se me haga ningún género de funeral, y desde el lugar en que falleciere, se me conducirá directamente al cementerio sin ningún acompañamiento, pero sí desearía, el que mi corazón fuese depositado en el de Buenos Aires.
 QUINTO: Declaro no deber ni haber jamás debido nada a nadie.
  SEXTO: Aunque, es verdad que todos mi anhelos no han tenido otro objeto que el bien de mi hija amada, debo confesar que la honrada conducta de ésta, y el constante cariño y esmero que siempre me ha manifestado, han recompensado con usura, todos mis esmeros haciendo mi vejez feliz. Yo le ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de sus hijas (a las que abrazo con todo mi corazón) si es que a su vez quiere tener la misma feliz suerte que yo he tenido; igual encargo hago a su esposo, cuya honradez y hombría de bien no ha desmentido la opinión que había formado de él, lo que me garantiza continuará haciendo la felicidad de mi hija y nietas.
SÉPTIMO: Todo otro Testamento o Disposición anterior al presente queda nulo y sin ningún valor.  Hecho en París a veintitrés de enero del año mil ochocientos cuarenta y cuatro, y escrito todo él de mi puño y letra –
JOSE DE SAN MARTIN 
Artículo adicional. Es mi voluntad que el Estandarte que el bravo Español Don Francisco Pizarro tremoló en la Conquista del Perú sea devuelto a esta República (a pesar de ser una propiedad mía) siempre que sus Gobiernos hayan realizado las recompensas y honores con que me honró su primer Congreso."



JOSE DE SAN MARTIN

1/8/13

  EL SIGNIFICADO DE LOS SACRAMENTOS DURANTE EL VIRREINATO.


En primer lugar, una serie de dificultades generales incidieron, individual o conjuntamente, sobre el proceso de cristianización en América y, como meollo de éste, sobre la administración sacramental. Las peculiares características de la naturaleza (distancias enormes, ríos caudalosos, caminos ásperos, comunicaciones insuficientes) entorpecieron la labor de los evangelizadores, cuya tarea se vio puesta en jaque por otras dos situaciones difíciles de superar:
-  la diseminación aborigen y la mala distribución de los operarios, concentrados básicamente en las áreas centrales. A ello se sumó la conducta poco ortodoxa de laicos y eclesiásticos. Pese a las severas sanciones impuestas por la legislación canónica, no faltaron clérigos comerciantes, hacendados, jugadores, amancebados, solicitantes y otros poco responsables de su tarea apostólica, que no titubearon en cobrar estipendios o en exigir contribuciones para administrar tal o cual sacramento, lo cual desembocó en que el indio prefiriera evitarse el desembolso, o que malinterpretara lo sagrado entendiéndolo como algo posible de ser vendido por el sacerdote en provecho propio.


En cuanto a los laicos, encomenderos y corregidores movidos por intereses personales, lesionaron con frecuencia la recepción sacramental: no faltaron ejemplos de quienes, para parecer moralmente irreprensibles, dejaron de bautizar a los hijos de sus indias concubinas; por no pagar la contribución establecida, no dieron entierro en sagrado a indígenas moribundos a su cargo; y, por no perder el servicio de las mujeres de su encomienda, impidieron sus matrimonios con los indígenas de otro repartimiento y las forzaron a contraer con los del propio.

Por otra parte, hubieron  malas interpretaciones de parte de  los naturales sobre los fundamentos de los sacramentos , esto  influyó negativamente sobre la correcta inteligencia de cada sacramento en particular. Veamos algunos ejemplos.

BAUTISMO


En el caso del bautismo, puerta de entrada a los demás sacramentos , los eclesiásticos que tomaron contacto con las áreas centrales  del virreinato no sopesaron la posibilidad de que, dentro de la angustia vivida por los indígenas por la  conquista, la correcta intención con la que el indio se acercaba al sacramento no era como se veía . El temor al amo español y a su Dios poderoso --que parecía haber triunfado sobre los dioses locales--, la necesidad de congraciarse con ambos, la tentación de llevar como los blancos un nombre cristiano o de tener por padrino a algún español de alcurnia, seguramente  empujó a más de uno a pedir el bautismo sin una firme convicción interior y sin comprender con claridad las obligaciones que como cristiano asumía desde entonces. Al respecto, es diferente  el caso de las indias bautizadas en vista de que el  español no podía  cohabitar con infieles, práctica que los eclesiásticos consideraban circunstancia agravante. En 1535, el obispo de Cartagena de Indias se quejaba de que muchos de sus fieles tenían la costumbre de bautizar a las indígenas "para poder echarse con ellas -dice- sin ser enseñadas en las cosas de la fe, y así bautizadas  se han vuelto a sus pueblos", con riesgo de apostasía. Igualmente dudosa resultó la enseñanza impartida a los indios a quienes se bautizaba durante las expediciones de conquista.

Como en el resto de Hispanoamérica, la reacción de la legislación canónica fue inmediata: las sinodales de fray Juan de los Barrios de 1556 fijaron en dos meses el tiempo de preparación para los adultos, mientras que el Catecismo de Zapata de Cárdenas insistió en la necesidad de que, antes de recibir el sacramento, el indio comprendiera cabalmente su sentido.
Respecto de las malas interpretaciones, la más extendida fue la visión mágica del sacramento vinculada a la idea de que el bautismo provocaba la muerte, esto se se originó debido a que  los misioneros  entraban  en las áreas marginales para  bautizar  a recién nacidos y a pequeños y adultos enfermos. Como muchos de los bautizados morían, no tardaron los naturales en considerar que aquella ceremonia extraña que los recién llegados repetían sobre sus congéneres no era más que un auxiliar para sus sortilegios mortíferos. De este modo, el sacramento pasó a ser sinónimo de ceremonia fatal y los misioneros, "asesinos" que buscaban con ansias a grandes y a niños para que nadie escapara con vida.


MATRIMONIO


El matrimonio fue, junto con el bautismo, el sacramento más administrado en Indias. Considerados los naturales ineptos para el sacerdocio y siendo la carnalidad uno de sus vicios dominantes a los ojos de los evangelizadores es que  ellos mismos se abocaron a la tarea de estimular a los aborígenes a contraer matrimonio apenas llegados a la edad legítima. Las dificultades se originaron, fundamentalmente, en el arraigo de la poligamia en la gran mayoría de los pueblos indígenas que estaba muy   relacionada con las clases superiores en el antiguo imperio , y que  respondía a motivos de orden moral vinculados a ciertos tabúes que impedían la cohabitación durante el largo período de gestación y lactancia; de orden sociopolítico, pues era considerada signo de poder; y de orden económico, en tanto la pluralidad de mujeres constituía la riqueza de un marido, cuyas esposas se encargaban de alimentarlo, vestirlo, realizar trabajos productivos y darle una abundante prole, seguro para su vejez.
Malinterpretando el compromiso monogámico e indisoluble que importaba el sacramento cristiano, los indios intentaron defender, por distintas vías, su entrañable costumbre vinculada con la pluralidad de mujeres, sea que inventaran haber contraído  matrimonio con  mujeres no  bautizados o  haberse casado de manera diferente a la  cristiana o mudándose el nombre y cambiando de vecindad, pasaran a segundas nupcias cayendo en el delito de bigamia.

CONFESION


Pese a que la legislación canónica obligaba a los curas a aprender las lenguas generales e, incluso, las particulares de cada grupo, el desconocimiento lingüístico fue para los españoles sacerdotes, una de las dificultades que tocó más de cerca al sacramento de la confesión. Aunque este problema no importó  en este caso a los naturales, el problema atentó seriamente contra la integridad del sacramento. Las malas interpretaciones derivaron, básicamente, de dos cuestiones:  Por una parte, de un generalizado concepto material de "pecado", al que los indígenas  entendían no como una mancha que aquejaba al alma, sino como una forma de intoxicación que invadía al cuerpo a causa de la violación de alguna  regla y que les acarreaba, por tanto, un castigo (enfermedad, muerte, pestes, sequías, hambre, etc.). Esta noción del sacramento cristiano influyó mucho en los resultados obtenidos por el grupo evangelizador. Por otra parte, la dificultad demostrada por los indígenas para comprender los postulados dogmáticos sobre los cuales se apoyaba la confesión, sobre todo, la disposición interior requerida para que el pecado les fuese perdonado (examen de conciencia, contrición, propósito de enmienda, cumplimiento de la penitencia impuesta) era una tarea muy complicada de explicar. La falta de examen de conciencia, por ejemplo, solía imposibilitarles una enumeración cuidadosa de las faltas, y el ocultamiento de pecados por vergüenza --en general carnales--, por un temor erróneo al castigo corporal por lo confesado, o por malicia --vinculados, sobre todo, al mantenimiento de idolatrías-- invalidaba el sacramento sin que pudiera  se pudiera evitar  la posibilidad de  comulgar  sacrílegamente.



COMUNION


Como en el resto de Hispanoamérica, la incorporación de los indios al sacramento de la comunión no fue  sencillo. Al principio se les negó tal sacramento porque pensaban que los indígenas eran incapaces de tal comprensión de la transformación de Cristo . Sin embargo en  1606 se suavizó la prohibición al permitir administrarlo con gran cautela. El concilio santafereño de 1625 ,ordenó a los párrocos los instruyeran en la doctrina necesaria y excitaran su deseo de comulgar. En la práctica, sin embargo, se mantuvo la opinión generalizada sobre que la persistencia de vicios tan comunes como la carnalidad o la embriaguez los hacía incapaces de recibir el sacramento, y los párrocos continuaron negándoselo para evitarse el trabajo de prepararlos debidamente. El problema llegó al extremo de impulsar al arzobispo fray Cristóbal de Torres a convocar en 1636 una junta de hombres doctos para estudiar la manera de fomentarla: fruto de ello, según J. M. Pacheco, fue un decreto donde el prelado enjuició el abuso de apartar a los indios de la comunión y dio a conocer su decisión de enviar predicadores a las doctrinas para que se encargasen de instruirlos suficientemente. En suma, el acceso a la Eucaristía, sobre todo fuera del tiempo pascual, fue sumamente lento, y probablemente no se haya logrado a lo largo del período.

Este problema de  la  comprensión del misterio de la transustanciación: hizo que muchos naturales se inclinaran a creer que, en el momento en que el sacerdote elevaba la Hostia, Cristo en persona descendía del cielo para introducirse en ella. No de otra forma se explica la preocupación de cierto cacique del Orinoco quejoso de que su miopía le impedía ver el momento en que el Hijo de Dios bajaba desde lo alto.

Hubo también interpretaciones de tipo mágico: algunos hechiceros del Orinoco, por ejemplo, sentenciaron que tanto la muerte, como la enfermedad ,se debían a la asistencia del pueblo a la misa e instaron a ultimar al cura "para matar la enfermedad". En el polo opuesto, indios de las misiones del Marañón suponían que la misa era un medio eficaz para preservarse de desgracias y "tenían por mal agüero el dejarla".

EXTREMAUNCION


No siendo la extremaunción un sacramento necesario para la salvación, su administración no se generalizó entre los naturales: sorprende que, a fines del siglo XVIII, los cánones conciliares sigan exhortando a los párrocos a llevarlo a quienes vivan en lugares alejados sin poner excusas tan absurdas  como el no tener mulas que los transporten. Dado que, tras su administración, era frecuente el deceso del enfermo, no es extraño que, dentro de una visión mágica similar la señalada para el bautismo, los indígenas concibieran a la unción como vehículo de muerte. El resultado no se hizo esperar: muchos escondían a sus parientes moribundos en la espesura de los bosques y, si el misionero preguntaba por ellos, los declaraban por muertos y enterrados. Como en el caso del primer sacramento, no podían los evangelizadores hacer otra cosa más que esperar la cura milagrosa que convenciese al grupo de lo contrario.


CONFIRMACION


Poco se conoce tanto sobre las dificultades como sobre las malas interpretaciones relativas al sacramento de la confirmación, su administración recayó únicamente, al menos hasta mediados del siglo XVIII, sobre  el obispo. El  problema más corriente parece haber sido la de reiterar el sacramento desconociendo su carácter indeleble, probablemente por la satisfacción de los indígenas de contar con el patrocinio de más de un padrino o madrina. Fuera de ello, entre algunos grupos no faltó la visión mágica que convirtió al crisma en responsable de dolores de cabeza, pestes y muerte.

CONCLUSIONES


Dado el panorama apenas esbozado, de más está subrayar que no es posible llegar a una conclusión generalizadora. Sin descartar los casos en que los indígenas llegaron a una aceptación íntima y consciente de las obligaciones del cristiano, ni a aquellos otros en que se mantuvieron en la idolatría lisa y llana --ya por rechazo, ya por habitar zonas a donde no llegó la penetración misionera--; debemos analizar entre ambos extremos, una amplia franja de matices variados de la práctica del cristianismo . Dentro de ella, la coexistencia entre lo pagano y lo cristiano generó  expresiones sincréticas; y, por otro, visiones de tipo mágico en las que los sacramentos, fuente de gracia, se convirtieron en vehículo de salud, enfermedad o muerte.

De todos modos, en los innegables límites del éxito obtenido por la evangelización durante la Colonia es donde debe buscarse el origen de las fallas de las que adolece el catolicismo novomundano actual en el Nuevo Mundo, si es que se pretende avanzar hacia una nueva evangelización basada en una práctica sacramental más consciente.




EL TRIBUNAL DEL SANTO OFICIO:
 

El Tribunal del Santo Oficio fue el encargado de vigilar el estricto cumplimiento de la fe católica en los virreinatos americanos, así como también en los reinos españoles europeos. La Inquisición fue enviada a vigilar el correcto establecimiento de la fe y que ella no se vea empañada por cultos paganos o por herejes provenientes de algún país europeo (luteranos, hugonotes, judíos, moros, etc.). Desde su establecimiento, la Inquisición actuó como un tribunal con amplias facultades para el castigo a herejes o protestantes. En su lucha por conservar la religión católica actuaron con energía frente a la lectura de libros prohibidos, la práctica de la brujería, quiromancia, judaísmo o islamismo, etc. El orden político en las colonias también fue tema de gran importancia para el Tribunal del Santo Oficio. Los autos de fe fueron juicios del Tribunal a personas que realizaban prácticas no cristianas. Tenían un contenido simbólico enorme pues todos los elementos y características del juicio trataban de demostrar el triunfo de la fe católica sobre las prácticas herejes. En los 250 años que estuvo presente la Inquisición en el virreinato peruano practicó 40 autos de fe. El tribunal del Santo Oficio terminó sus días en 1820, cuando el régimen liberal español clausuró definitivamente sus actividades en todas sus posesiones y reinos.

LA INQUISICIÓN EN LIMA


En el Perú, la Inquisición fue creada por el Rey Felipe II en 1569 y no era sino una filial provincial del Consejo de la Suprema y General Inquisición española. La Inquisición de Lima entró en funciones en 1570, siendo Virrey del Perú Francisco de Toledo. Los primeros inquisidores fueron el licenciado Serván de Cerezuela y el doctor Andrés de Bustamante; pero este último, falleció cuando se hallaba en pleno viaje desde la metrópoli hacia Lima, quedando Cerezuela a cargo del distrito limeño. El Tribunal comenzó sus acciones en un local alquilado que se ubicaba al frente de la Iglesia de la Merced, en el actual jirón de la Unión; pero, como este era muy céntrico y resultaba poco propicio para su funcionamiento, en 1584 se trasladó a la casa de Nicolás de Rivera el mozo, donde funcionó hasta que fue abolida .


Una revisión de las cifras dadas por Escandell nos indica que en sus inicios el Tribunal se dedicaba al control de la población blanca. En ella se incluye tanto a los denominados "cristianos viejos" como a algunos descendientes de conversos, principalmente los de ascendencia judía que, evadiendo expresas prohibiciones reales, llegaban a las colonias hispanoamericanas. Hay que reiterar que la gran mayoría de la población estaba constituida por indígenas, los cuales quedaron fuera de la esfera de acción del Tribunal conforme a lo dispuesto por los reyes de España. También resulta llamativo el alto porcentaje de procesados extranjeros, el cual supera su correspondiente participación demográfica. Esta ha sido calculada para el período 1532-1560 entre un 8% y 12%. Ello se explica por razones de Estado que hacían indispensable controlar a posibles espías de las potencias enemigas de España.

El tribunal limeño se dedicaba a ver asuntos relativos a la moral pública o social. Lo que preocupaba al Santo Oficio era mantener vigente la escala de valores aceptados por la población; es decir, los principios cristianos tales como el respeto a Dios, a la Iglesia, a la Virgen María, al sacramento del matrimonio, al estado sacerdotal y el consiguiente voto de castidad; a los principios morales, etc. Cabe agregar que las herejías propiamente dichas sólo representan el 13.27% del total de los procesos , lo que demuestra la eficacia de los controles establecidos para evitar la propagación de las sectas protestantes y la infiltración de los falsos conversos en Indias.


TIPOLOGIA DE LOS PROCESOS % ( delitos entre 1571 - 1600 )


Delitos contra la fe (luteranos, judaizantes, moriscos, etc) ..................................13.27

Expresiones malsonantes (blasfemos, renegados, etc.)  ......................................30.18

Delitos sexuales (bígamos, solicitantes, etc.) ......................................................28.00

Contra el Santo Oficio ........................................................................................4.63

Prácticas supersticiosas (invocaciones al demonio, hechicería, quiromancia, etc) . 7.65

Otros delitos (no específicos) ...........................................................................16.27

Las mayores sanciones que aplicó el Tribunal durante sus años iniciales recayeron generalmente en protestantes extranjeros hacia los cuales existía no sólo animadversión religiosa sino sobre todo política. El primer condenado al quemadero fue el francés Mateo Salado en el auto de fe del 15 de noviembre de 1573. Otros condenados a igual pena, por el mismo motivo, fueron los flamencos Juan Bernal y Miguel del Pilar. Muchos de los procesados como luteranos en realidad eran piratas. Cabe recordar que, por aquel entonces, Inglaterra los utilizaba en su lucha contra España para destruir su poderío económico y militar, establecer puntos de penetración en el Nuevo Mundo y asegurar su control sobre los mares. A la Inquisición fueron llevados algunos como Juan Drake (sobrino del famoso Francisco Drake), Juan Butler, Juan Exnem, Thomas Xeroel, Richard Ferruel, etc. Ellos fueron acusados de luteranismo así como de realizar proselitismo a favor de las sectas protestantes. La mayoría de ellos terminó reconciliada mientras que tres acabaron sus días en la hoguera: Walter Tiller, Eduardo Tiller y Enrique Oxley (05-04-1592)

Entre los casos de alumbrados destaca, sobre manera, el seguido a fray Francisco de la Cruz, el cual es considerado como uno de los más importantes de la historia del Tribunal limeño. De la Cruz había estudiado Teología en Toro y Valladolid, llegando a ser catedrático de la materia; además, se desempeñó como rector de la Universidad de San Marcos. Gozaba de la confianza del arzobispo de Lima quien lo había propuesto como coadjutor. Su doctrina, tal como la entendieron los inquisidores, no sólo era contraria a los dogmas católicos sino abiertamente subversiva: enfrentaba directamente al Rey Felipe II proponiendo, inclusive, el nombramiento de otro monarca para el virreinato e instigando a la población a alzarse contra el dominio de la metrópoli.

Juan Fernández de las Heras fue quemado vivo (17-12-1595) por mantenerse pertinaz en sus proposiciones contrarias al dogma católico, entre otras, su rechazo al Sacramento de la Penitencia y al culto a las imágenes. Fernández sostenía que él era una de las personas de la Santísima Trinidad, decía tener visiones divinas, etc.

Las supersticiones y prácticas mágicas de los españoles se multiplicaron en contacto con el mundo americano alimentadas por las de los aborígenes. Generalmente, se trató de procesos a mujeres que acudían a la brujería para asuntos sentimentales, ganarse voluntades o encontrar el remedio a alguna de las numerosas enfermedades. Entre estos cabe mencionar los efectuados a Francisca e Inés Villalobos, mujeres españolas pertenecientes a los grupos sociales más altos de Huamanga, que empleaban a varias indígenas para sus actividades.

En el período 1621-1700 aumentó la represión contra los judíos los que, comparativamente, recibían las penas más drásticas. De un total de 395 procesados, 137 lo fueron por judaizantes y 6 por luteranos. El punto más álgido fue el proceso seguido a los comerciantes lusitanos que controlaban la mayor parte del comercio de la ciudad.
símbolos judíos , buscados durante la colonia por los inquisidores


La etapa comprendida entre 1622 y 1641 fue la de mayor actividad del Tribunal en este siglo. Se vieron 199 causas. Los procesos a judaizantes fueron los más numerosos e importantes.

Durante el período 1642-1667 el número de causas sentenciadas alcanzó la cifra de 88. Esta vez, los casos de judíos apenas llegaron a 10 correspondientes a la culminación de las investigaciones de la etapa anterior.

El Tribunal estuvo totalmente paralizado entre los años 1725 y 1730 después de lo cual fue reactivado.

La mayor parte de las causas del período 1700-1750 correspondieron más a delitos contra la moral -sortilegios, bigamia, etc.- que a las herejías propiamente dichas.


En la segunda mitad del siglo XVIII se acentuó notoriamente la decadencia de la Inquisición, tanto en la metrópoli como en las colonias. En estas últimas, su declive tuvo como ingrediente adicional el surgimiento de movimientos separatistas.

Desde mediados del siglo XVIII hasta la abolición del Tribunal (1750-1820) hubo un total de 51 causas.

La Inquisición fue abolida por decreto de las Cortes de Cádiz, el 22 de febrero de 1813. Abascal, el 30 de julio de ese año ordenó la publicación en Lima del decreto de abolición. Días después, al permitirse a un grupo de personas que ingresasen al local , se produjo el lamentable saqueo de las instalaciones con la consiguiente pérdida de valiosa documentación sobre el accionar inquisitorial. En 1814, cuando el Rey Fernando VII fue restablecido en el trono, se dispuso que volviese a funcionar el Santo Oficio pero su existencia ya fue más nominal que real. Para el Perú fue abolido definitivamente en 1820 a raíz del proceso emancipador con el cual se suprimió todo tipo de dependencia política de España.

CONDENADOS A MUERTE POR EL TRIBUNAL DE LA INQUISICIÓN DE LIMA


(1569-1820)


Nombres                    Origen Motivo          Fecha


01) Salado, Mateo              Francés Luterano                15-11-1573
   
02) De la Cruz, Francisco   Español Alumbrado         13-04-1578

03) Bernal, Juan                  Flamenco Luterano       29-10-1581

04) Del Pilar, Miguel            Flamenco Luterano       30-11-1587

05) Tiller, Walter                 Inglés Luterano         05-04-1592

06) Tiller, Eduardo              Inglés Luterano 05-04-1592

07) Oxley, Enrique              Inglés Luterano 05-04-1592

08) Nuñez, Jorge                Portugués Judaizante 17-12-1595

09) Rodríguez, Francisco   Español Judaizante 17-12-1595

10) De Contreras, Pedro   Español Judaizante 17-12-1595

11) Fernández, Juan          Español Proposic. 17-12-1595

12) De Lucena, Baltasar   Portugués Judaizante 10-12-1600

13) Nuñez de Cea, Duarte        Portugués Judaizante 10-12-1600

14) Enríquez, Duarte                  Portugués Judaizante 13-03-1605

15) López de Vargas, Diego      Portugués Judaizante 13-03-1605

16) Díaz Tavares, Gregorio       Portugués Judaizante 13-03-1605

17) Bautista del Castillo, Juan    Limeño Proposic.. 01-06-1608

18) Acuña de Noroña, Juan      Portugués Judaizante 21-12-1625

19) Tavares, Manuel                Portugués Judaizante 21-12-1625

20) De Vega, Antonio             Portugués Judaizante 23-01-1639

21) De Espinosa, Antonio         Español Judaizante 23-01-1639

22) López de Fonseca, Diego   Español Judaizante 23-01-1639

23) Maldonado da Silva, Francisco      Tucumano Judaizante 23-01-1639

24) Rodríguez da Silva, Juan                Portugués Judaizante 23-01-1639

25) De Azevedo, Juan                         Español Judaizante 23-01-1639

26) De Lima, Luis                               Español Judaizante 23-01-1639

27) Bautista Pérez, Manuel                  Portugués Judaizante 23-01-1639

28) Váez Pereira, Rodrigo                   Portugués Judaizante 23-01-1639

29) Duarte, Sebastián                          Portugués Judaizante 23-01-1639

30) Cuaresma, Tomé                          Portugués Judaizante 23-01-1639

31) Henríquez, Manuel                        Portugués Judaizante 23-01-1664

32) De Castro, María Francisca Ana   Española Judaizante 23-12-1736

EL PRIMER CASO :  MATEO SALADO

El 15 de noviembre se recuerda un hecho trascendental para la comunidad evangélica, pues, por mandato del Tribunal de la Santa Inquisición de Lima, fue arrojado a la hoguera, por ser protestante, el ciudadano Mateo Salado. En efecto, el 15 de noviembre de 1573, es decir hace 438 años, fue ejecutado el primer protestante en nuestro país, a quien la historia sólo recuerda por la huaca que lleva su nombre en un distrito limeño.
Mateo Salado, ciudadano francés que, habiéndose embarcado en Sevilla, llegó al Perú para buscar nuevos horizontes en estos reinos. Por supuesto, en su carta de embarcación declaraba ser católico, apostólico y romano, sin imaginar, nadie, que venía influenciado por las ideas protestantes que se tejían en Europa.
Tomás Gutiérrez, historiador bautista, señala que Mateo Salado fue conducido a las cárceles de la Inquisición en 1570,por encontrarse realizando excavaciones en un cementerio de indios en un lugar conocido como la Magdalena. Por estos lugares Salado andaba, con apariencia andrajosa, manifestando a la gente los errores de la iglesia católica. Su influencia luterana se debía al contacto que tuvo con algunos luteranos en Sevilla, de quienes recibió un ejemplar del Nuevo Testamento en idioma francés.
El proceso de fe de Mateo Salado ha sido trascrito gracias al historiador chileno José Toribio Medina, quien, en su libro Historia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Lima, registra parte del proceso. Otra parte del proceso está registrada en el Archivo Histórico Nacional en Madrid, España. En dicha trascripción podemos notar la fe protestante, más que luterana, de Salado, quien tenía una forma peculiar de interpretar la Biblia.
Para el historiador Tomás Gutiérrez, tres apreciaciones o posturas aparecen respecto a Mateo Salado:

1) Para el Museo de la Inquisición, donde se registra su muerte, es catalogado como loco;

2) Para los teólogos católicos del siglo XVI es un hereje pertinaz;

3) Para la iglesia evangélica Mateo Salado es uno de los primeros mártires de la fe protestante.

PROCEDER DE LA INQUISICIÓN


La finalidad buscada era la conversión de los herejes y su reintegración a la Iglesia. Por lo mismo, los métodos preferidos eran los que manifestaban mayor misericordia, mientras que el recurso a la fuerza era considerada como una medida extrema, que atendía más que nada al bien común de los demás miembros de la sociedad.

Había todo un procedimiento dividido en etapas, de acuerdo al cual se llevaba a cabo la labor de los inquisidores. Una vez llegados al pueblo donde se sospechaba de la existencia de herejes, se proclamaba el tiempo de gracia, que variaba de 15 a 30 días. En este tiempo, todo hereje podía confesar sus errores, siendo a cambio tratado benignamente y recibiendo penas menores. Se proclamaba el edicto de fe y, bajo pena de excomunión, se exigía de todos que delatasen a los herejes o sospechosos de herejía. Terminado el mes de gracia, se procedía a la persecución y se citaba de manera enérgica a los sujetos acusados, que, en caso de no acudir, eran declarados contumaces, con pena de excomunión provisional (definitiva pasado un año).

Luego seguía el interrogatorio, donde se procedía a examinar a los acusados para verificar si procedía o no la acusación hecha. Esto generalmente se hacía ante dos religiosos y un notario, que ponía por escrito los descargos del acusado. En caso de que el acusado se negase obstinadamente a confesar su culpa, habiendo indicios bastante probables de que hubiese incurrido en herejía, se procedía a la tortura. El notario debía estar preparado para escribir la confesión que el acusado hiciera en este caso.

Luego venía la sentencia, en la que varias personas, entre religiosos y laicos de probada honradez, examinaban los datos que se tenían sobre el incriminado y emitían su opinión sobre si había culpabilidad o no. En caso de haber sido arrancada la confesión por medio de la tortura, también se examinaba su veracidad, es decir, si había sido hecha solamente por miedo a los castigos corporales o si se podía considerar auténtica. En sesión pública, generalmente en domingo para que pudiese asistir la población, se proclamaba la sentencia.

El último paso era la ejecución de la sentencia, que era llevada a cabo por la autoridad civil («el brazo secular»). En caso de que se aplicara la pena de muerte, ésta no debía conllevar derramamiento de sangre; por lo tanto, la hoguera era el medio preferido. Otras penas para el delito de herejía que se aplicaban con mucha mayor frecuencia que la pena de muerte, que era considerada una medida extrema y excepcional, eran: remar en las galeras, el destierro, la confiscación de bienes, la cárcel. Otras sentencias menos duras eran las peregrinaciones, los azotes, los signos de infamia (vestidos humillantes de color amarillo, vela verde, soga a la garganta, coroza blanca).


En cuanto a los autos de fe, se llevaron a cabo cuatro: 
- El primero el 13 de marzo de 1605;
- El segundo el 10 de julio de 1608 en el cementerio de la catedral; 
- El tercero el 17 de junio de 1612 en la capilla de la Inquisición;
- El cuarto el 17 de noviembre de 1614. 
De 1600 a 1605 fueron sentenciadas 135 causas y se celebraron dos autos de fe públicos: en el de 1600 fueron 35 los sentenciados y en el de 1605, 40. A partir del breve dado por el Papa Clemente VIII amnistiando a los judaizantes el Tribunal disminuyó sus acciones. En el período que abarca de 1606 a 1621 se sentenciaron 120 causas; se realizó un auto de fe público, donde salieron 18 reos y, asimismo, un autillo en el que se dieron a conocer 9 procesos.





12/7/13

LA RESISTENCIA ANDINA: LOS INCAS DE VILCABAMBA

LA  VERDAD  DETRÁS   DE   LA   “VERDAD”

 “Los conquistadores y especialmente Pizarro, tuvieron la precaución de impedir que nadie escribiera una narración verídica y circunstanciada de lo sucedido en Cajamarca,  a fin de que ni en las otras colonias, ni en España , se conociera su crimen.”
 Monseñor Federico González  Suarez (arzobispo de Quito).

Juan José Vega, historiador peruano y experto en la materia señala: “Ordinariamente se ha estimado que la conquista del Perú acabo con la ejecución de Atao Huallpa; y así se enseña todavía. Pero no existe afirmación más falsa. Cuando el inca fue agarrotado en Cajamarca, las guerras de los conquistadores contra los caudillos indígenas no se habían iniciado aun.” (LA GUERRA DE LOS VIRACOCHAS, Lima 1960)

Siguiendo al mismo J.J. Vega, señalamos lo siguiente: “La muerte de Atao Huallpa (1533) señaló el inicio de la conquista española, no su final como lo ha pretendido la historia colonialista. La razón es muy sencilla: liberados los jefes militares (Generales Yana) después de la ejecución de su rey, pasaron a la acción” (INCAS CONTRA ESPAÑA  Lima 1982)

De 1538 a 1572 gobernaron Vilcabamba cuatro Incas:

Manco Inca (1538 - 1544)
Sayri Túpac  , hijo de manco inca   (1544 - 1557)
Titu Cuis Yupanqui  , hijo de manco Inca (1557 - 1571)
Túpac Amaru I ,  hermano menor de Titu Cusi Yupanqui (1571 - 1572)

Veamos las siguientes etapas de cómo se dividió la resistencia andina, la cual se dio hasta en 3 fases o momentos bien definidos:

a.        Primera fase 1533-1534
Etapa de resistencia quiteña llevada a cabo por los generales yana.      

b.        Segunda Fase 1536-1542
Etapa de Resistencia Cuzqueña u Orejones quechuas.       

c.         Tercera Fase 1542-1572
Etapa de resistencia vilcabambina o élite de Vilcabamba (armada y religiosa).
(J.R.Arroyo Gonzáles)

LOS HECHOS:

Un vez muerto el inca Atahualpa, los españoles avanzaron hacia Jauja y Cusco. Luego Pizarro nombró Inca a Toparpa o Túpac Haullpa , pero este inca cautivo no duró mucho , al parecer murió envenenado ; se acusó de su muerte a challco Chimac , el general de Atahualpa, y fue apresado y ejecutado, Pizarro nombró a manco Inca como sucesor. Tanto Túpac Huallpa como Manco Inca  pertenecían a la nobleza cusqueña sobreviviente de la masacre que  las tropas de Atahualpa  hicieran  con Huáscar.
Algunos pueblos sometidos por los incas  ayudaron a los españoles a conquistar el Cusco:  entre ellos los huancas, los taumas y posteriormente los cañarís, ya que estos vieron en los españoles como enemigos de un adversario común .pronto se desengañaron , y en 1536 manco Inca acaudilló a tropas  cusqueñas a una guerra contra los españoles que los puso en serios aprietos. A comienzos de 1536. Hernando Pizarro tenia el control del Cusco, mientras su hermano Francisco estaba en Lima, Manco Inca era prisionero en el Cusco.Con el pretexto de buscar metales preciosos para  Hernando Pizarro,pudo salir del cusco unos días pero no regresó más.
La rebelión organizada en secreto por los sobrevivientes de la nobleza  incaica estalló en abril de ese año. Pizarro salió del Cusco  hacia Yucay, donde estaba Manco ; fue derrotado en un primer combate  y obligado a  encerrarse en la ciudad .
A fines de Abril el cusco estaba sitiado por un ejercito  de 40 000 hombres y la fortaleza de Sacsayhuaman  fue capturada; los españoles comenzaron a sufrir pérdidas importantes .Encerrados cada vez en menos espacios , vieron invadidos sectores del mismo cusco. Los hombres de incendiaron  los techos de madera y de paja de la ciudad.
Los españoles hicieron un desesperado asalto a Sacsayhuaman y recobraron la fortaleza ; en la batalla murió Juan Pizarro y muchos más; Los soldados de Manco que defendieron bravamente sus puestos  y  murieron también en gran número:  Cuando la batalla se perdía ,Cahuide, uno de los jefes cusqueños, se lanzó a morir desde un torreón para no poder ser capturado.
Mientras se mantenía el sitio del cusco un ejército incaico, mandado por
Poco faltó para que Pizarro y sus capitanes fueran derrotados.Se combatió no sólo a orillas del Rímac también dentro de la flamante ciudad que se había bautizado como la ciudad de los reyes. Por desgracia en esta infausta lucha  fue herido de muerte el patriota Cusi Yupanqui, entonces cobraron vida los españoles  que lograron finalmente la retirada  de las huestes canteñas y los atavillos.
En esta  circunstancia del asedio de Lima y resistencia de los patriotas de los ayllus de Canta y Atavillos  es apresada la princesa ASARPAY, hermana de Manco Inca , que a la tierna edad de 14 años  fue salvajemente asesinada por Pizarro  por haber colaborado con su hermano.
El cusco seguía sitiado, sin embargo Francisco Pizarro  armó expediciones para liberarlo. El tiempo avanzaba y los hombres andinos luchaban en inferioridad de condiciones técnicas, los españoles tenían armamentos más poderosos , el uso del caballo, de las armas de hierro y de fuego les compensaban ciertamente su inferioridad numérica. Es verdad que los hombres andinos aprendieron a lo largo  de esta guerra a usar algunas de las armas europeas , pero esto no era suficiente; el sitio del Cusco se mantuvo a costa de muchas vidas .
El ejercito de Manco Inca no era un ejercito profesional, los soldados eran los mismos cultivadores de la tierra, productores de alimentos esenciales;  el hambre amenazó a la población leal al Inca  , y el sitio del cusco fue levantado casi al mismo tiempo  que Diego de Almagro ingresaba a la ciudad, de vuelta de su primer intento de invadir  el actual territorio Chileno. Manco Inca se refugio en Vilca bamba  y durante largos años él y sus sucesores ( los INCAS DE VILCABAMBA)  mantuvieron una guerra de guerrillas contra los españoles  hasta 1544.


DEBAJO TE MOSTRARÉ UNOS VIDEOS  SOBRE EL TEMA:
en este primer bloque  habla de como empieza la caida del imperio , la captura y muertede Atahualpa y la elección del nuevo Inca por Pizarro:




en este segundo bloque , habla de Manco Inca , de los aliados de Pizarro,


En este tercer bloque...




en este cuarto bloque...



por último....





VILCABAMBA: SÍMBOLO DE RESISTENCIA:
Vilcabamba  está  situada en la provincia de La Convención,  entre los ríos Apurímac y Vilcamayo (Urubamba),  es una zona de  muy difícil acceso . Este lugar fue muy importante desde ella Manco líder la guerra de  reconquista contra los españoles, guerra que a su muerte continuaron los  sucesores.

Era el año de 1565; Rodríguez de Figueroa se hallaba en Vilcabamba realizando gestiones para que el Inca saliese de la selva. La corona española había  conseguido sacar a su antecesor, Sayri Túpac, por lo que en aquellos momentos  confiaba en llegar a obtener los mismos resultados; pero no fue así: Tito coqueteó  siempre con las autoridades, dilatando la marcha; de repente, enfermó y falleció a  mediados de 1571. Entonces, como si todo hubiese sido preparado, rápidamente  fue proclamado sucesor Túpac Amaru, el hermano menor.
 representación de Túpac Amaru 


 Aunque el nuevo virrey del Perú˙, D. Francisco de Toledo, no supo de estos hechos hasta mucho después, decidió terminar con aquella insurrección, que ya  duraba casi cuarenta años. Para ello organizó un ejército en el año 1572 y lo puso al mando del general Martín Hurtado de Arbieto. Túpac Amaru escapó hacia los Manaríes en unión de sus mujeres e hijos, protegido pos unos pocos guerreros. Se lanzó en su persecución el capitán Martín García de Loyola, pero los guerreros incaicos lograron defender la retirada de su soberano. Sin embargo, con mucho esfuerzo los españoles dirigidos por García  de Loyola , consiguieron romper el frente y atravesar un caudaloso río, alcanzando a Túpac Amaru con sus mujeres e hijos, tomando a todos sus prisioneros.
Llevado cautivo al Cusco, Túpac Amaru fue condenado a muerte por traidor a la Corona, por rebelde y por no haberse rendido a tiempo. Lo de la traición se explicó porque su hermano Sairi Túpac había jurado vasallaje al emperador Carlos I y se entendía que lo había hecho en nombre de todos los príncipes incaicos.
Se le decapitó en la Plaza Mayor del Cusco en 1572, con la muerte de Túpac Amaru terminó una guerra de resistencia que había durado 36 años (otros historiadores calculan 40 años) desde que Manco Inca la iniciara sublevándose en el Cusco contra Hernando y Gonzalo Pizarro.
 captura del  Inca  Túpac Amaru

Hubo entonces  una larga resistencia de los indígenas  a la invasión española. Es verdad que algunos pueblos sometidos por los incas  ayudaron a los españoles después de la muerte de Atahualpa, pero también es cierto  que otros ayudaron a los descendientes de los incas  a luchar contra la invasión. Una primera etapa duró 12 años(1532-1544) pero luego hubieron otras  en la que se reconoce a José Gabriel Condorcanqui ( Túpac Amaru II) .

Merece un comentario aparte la resistencia religiosa o pacifica, que es una respuesta a la conquista de almas por parte de las órdenes religiosas católicas, la cual se une a la de tierras y riquezas. Para Manuel Burga esta resistencia puso en una grave crisis al incipiente sistema colonial como leemos a continuación: “En la década de 1560 – 1570 se produce la primera crisis del naciente sistema colonial. Por casi todos los andes centrales, cantando y danzando (Taqui Oncoy), los indígenas se preparan a expulsar a los blancos y a sus dioses. Una ideología y praxis milenaristas prometían la resurrección de las huacas y la reconstrucción del mundo nativo, sacudió al joven virreinato” Como puede leerse en estas líneas la conquista fue resistida en todo momento, tanto por las armas como con las ideas que eran parte de una cosmovisión milenaria que hacían del mundo andino original, sin embargo las ideas o religiosidad andina fue combatida de manera feroz y fue reprimida o extirpada, al respecto el mismo Manuel Burga concluye: “Desafortunadamente el movimiento fracasó, curas fanáticos y represalias sangrientas liquidaron las esperanzas indígenas”

rito de pago a la pacha mama


danza de tijeras