14/6/12

TRASCENDENCIA DE LA CONQUISTA DEL TAHUANTINSUYO


La Conquista del Tahuantinsuyo es uno de los acontecimientos de mayor importancia y trascendencia de nuestra historia y, a su vez, uno de los sucesos más sobresalientes de la Historia del Nuevo Mundo, debido, precisamente, a las consecuencias que se derivaron de él.

Este proceso de conquista se inicia cuando los españoles comandados por Francisco Pizarro (cuyo número no llegaba a 200), que habían invadido los territoros del Tahuantinsuyo por la región Norte (Tumbes), procedentes de Panamá, se desplazaron rumbo a la ciudad de Cajamarca. Ciudad ésta que, entonces, es tomada militarmente el 16 de noviembre de 1532, después de haber hecho prisionero a Atahualpa.
FACTORES   QUE  IMPULSARON  A  LOS  ESPAÑOLES  INVADIR   EL   PERÚ


Factor Económico:

Para poder explotar sus cuantiosas riquezas consistentes, mayormente, en oro y en plata, metales que abundaban en las tierras del Reino de los Hijos del Sol.

Minas de Potosí

Factor Politico:

La ambición de España de encumbrarse a la categoría de primera nación de Europa. Este país Ibérico, culmina su acariciado ideal al intervenir resueltamente en la conquista y colonización de los más ricos territorios del Nuevo Mundo, sede, a su vez de los dos imperios más famosos de América Precolombina: el de México (Azteca) y el del Perú (Tahuantinsuyo ), los mismos que caen abatidos, uno tras otro, bajo el mando de los invasores peninsulares: Hernán Cortés y Francisco Pizarro.

Hernán Cortés y los Aztecas


Factor Militar y Científico

Uno de los factores decisivos es que los españoles contaban con armas y conocimientos bélicos muy avanzados. Un instrumento científico que, seguramente, brindóles valiosísima ayuda a los conquistadores fue la brújula tanto para sus travesías marítimas de exploración como para orientarse en las inmensidades de los territorios americanos.


Factor Religioso

Desde la iniciación de los Grandes Descubrimientos Geográficos la Iglesia uestra un extraordinario interés por la difusión del cristianismo. Tal ideal se llevó a cabo gracias, a las exploraciones de España y de Portugal, Naciones eminente católicas, y, sobre todo, debido a la abnegada y fecunda labor de los misioneros españoles , muchos de los cuales alcanzaron celebridad como mártires de esa brillante pero sacrificada labor evangelizadora, y, asimismo, como valerosos, defensores de la población nativa frente a los abusos cada día más crecientes de los peninsulares.

FACTORES QUE AYUDARON A LA CONQUISTA DEL TAHUANTINSUYO

SUPERIORIDAD TECNOLÓGICA

Hubo diversos instrumentos que marcaron la superioridad tecnológica de los conquistadores españoles sobre la resistencia inca.
- Las armas son los artefactos en los que más evidente es esta diferencia tecnológica. La ventaja que otorgaban las armas de fuego a los españoles; frente a los arcos y flechas, las macanas, las lanzas y las cachiporras de los incas; fue considerable.
Sin embargo los animales fueron también herramientas fundamentales como elementos de intimidación utilizados por los españoles contra los incas:
- En este sentido los caballos fueron determinantes, no sólo como herramienta de intimidación, si no también como medio que facilitó y dinamizó la movilización de los conquistadores.
- Los perros de los conquistadores causaron, asimismo, pavor entre los indígenas por su ferocidad que, habiendo sido exacerbada para la guerra de reconquista española, se utilizó también como arma en la conquista de América.


ENFERMEDADES Y EPIDEMIAS

Las epidemias y enfermedades que llegaron a América con los conquistadores europeos debilitaron y diezmaron la población nativa de todo el continente. Sin embargo el caso del Perú fue particular.

-Enfermedades como la viruela y la influenza llegaron antes que los conquistadores a los territorios del Tahuantinsuyo. Por esta razón, cuando los primeros españoles llegaron a Tumbes, las enfermedades y epidemias ya tenían varios años ocasionando muertes y debilitando la salud de la población del imperio. Incluso se cree que el Inca Huayna Cápac y el Auqui elegido para su sucesión perecieron víctimas de la viruela, casi 10 años antes que la expedición de Pizarro llegara a la zona de Tumbes.

Dichas enfermedades, sin embargo, no atacaron a toda la población del imperio por igual. El clima determinó cuáles poblaciones serían las más afectadas, y cuáles las más protegidas. Los poblados de la costa norte y central, de clima cálido, fueron los más vulnerables a la propagación de enfermedades y epidemias. Por otra parte, el frío y la altura de los andes protegieron a los pobladores de la sierra, con excepción de los que habitaban los valles del centro y del sur (el valle del Mantaro y el de Urubamba), cuyo clima excepcionalmente templado y cálido favoreció la propagación de las ya mencionadas enfermedades.

En todo caso, es evidente que las propagación de enfermedades contribuyó de manera determinante al éxito de la conquista al haber debilitado y aniquilado a gran parte de la población del Tahuantinsuyo.

PUGNAS DENTRO DEL TAHUANTINSUYO

La llegada de los españoles al Tahuantinsuyo coincidió con la lucha interna que Huáscar y Atahualpa, ambos hijos de Huayna Capac, sostenían por el control del imperio incaico. Esta lucha que por mucho tiempo fue descrita como una guerra fratricida que demostraba la decadencia del imperio, al parecer no fue sino la repetición de las guerras rituales tras la muerte de un inca. La sucesión no existía dentro del Tahuantinsuyo, la elección del Inca se realizaba entre los jóvenes más aptos y que mejores condiciones reunían para el mando.
Sin embargo para los historiadores como Raúl Porras Barnechea, Cieza de León, Pedro Pizarro,hacen un profundo análisis sobre las causas de la caida del imperio, más allá de las que ya se explicaron, veamos que nos dice Porras Barnechea.

LA CAÍDA DEL IMPERO INCAICO*
(Comentarios de Raúl Porras Barnechea)

La derrota en Cajamarca no se explica simplemente por el arrojo de los españoles ni por el miedo de los indios. Tampoco se explica por los factores sobrehumanos alegados por ambas partes: ni el milagro del apóstol Santiago ayudando con su espada formidable a los españoles, ni la profecía de Huayna Cápac de que habla Garcilaso sobre la próxima terminación del Imperio y venida de unos hombres blancos y barbudos, a los que debían obedecer. Aunque estas alucinaciones tuvieron poder sobre el ánimo de ambos pueblos contendientes, no fueron las fuerzas determinantes.

Tampoco fueron los elementos materiales: las armas y los caballos de los españoles. Es cierto que infundían espanto los arcabuces y las cargas de caballería, pero la superioridad de armas españolas estaba compensada en la enorme superioridad numérica de los indios y el espanto primitivo causado por los caballos desapareció pronto. Los indios trataban de evitar a éstos eludiendo los llanos, combatiendo en las breñas, abriendo hoyos en los campos para que se despernancaran los equinos. En el sitio de Cuzco varios indios se cogían de las colas de los caballos impidiéndoles caminar. En la campaña de Benalcázar contra Rumiñahui las cabezas de los caballos muertos eran colocadas en estacas coronadas de flores.

En realidad el Imperio Incaico empezaba a derrumbarse solo. Era un organismo caduco y viciado, que tenía en su enormidad territorial el más activo germen de disolución. La grandeza del Imperio estaba ligada esencialmente a la existencia al frente de él de grandes espíritus guerreros y conquistadores como los de los últimos Incas, Pachacútec y Túpac Yupanqui, y, sobre todo, a la conservación de una casta militar, sobria y virtuosa como la de los orejones. Con Huayna Cápac se inició la decadencia. Huayna Cápac era aún un gran conquistador como su padre y abuelo, pero en él se presentan y se afirman ya los síntomas de una corrupción. Las victorias incaicas son más difíciles y lentas, no se siente ya el ímpetu irresistible de las legiones quechuas. La conquista de Quito es la pérdida del Tahuantinsuyo. Las tribus se rebelan apenas sometidas y escarmientan a los vencedores. Los orejones, la invencible y austera casta de los anteriores reinados, educada en la abstinencia, la privación y el trabajo, había perdido su vigor. Ya no comían maíz crudo ni viandas sin sal, no se abstenían de mujer durante los ejercicios preparatorios de su carrera militar, ni realizaban trabajos de mano, ni eran los primeros en el salto y la carrera. De las clásicas ceremonias instituidas por Túpac Yupanqui para discernir el título de orejón, sólo conservaban el amor a la chicha. Mientras más beber, más señor es, llegó a decirse. Los Pastos les sorprenden y les diezman, después de una victoria, porque según cuenta Sarmiento estaban «comiendo y bebiendo a discreción». Los cayambis, un pueblo rudo y desconocido, resisten al ejército incaico, y hacen huir por primera vez a los orejones, dejando en el campo indefenso y en peligro de muerte al Inca. Éste tiene que usar para someter a los cayambis métodos que contradicen la proverbial humanidad de su raza y las tradiciones pacificadoras del Imperio: matanzas de prisioneros, guerra sin cuartel a mujeres y a niños, incendio y saqueo de poblaciones. El vínculo federativo que era el sostén del Imperio, no era ya así libre y voluntario o conseguido por la persuasión, sino impuesto por la fuerza. La cohesión incaica estaba desde ese momento amenazada por el odio de los pueblos vencidos y afrentados. Las sublevaciones se suceden y los enormes cambios de poblaciones ordenadas por Huayna Cápac, verdaderos destierros colectivos de grandes masas, no hacen sino aumentar el descontento de vasallos y sometidos.

Sus conquistas, su valor personal, el respeto supersticioso de sus súbditos, no bastan para ocultar la condición viciosa y decadente del monarca. Reúne aún las condiciones viriles de sus antepasados, pero relajadas por su tendencia invencible al placer, al fausto y a la bebida. Su afán de construir en Tumibamba palacios que superasen a los del Cuzco, aparte de revelar su frivolidad suntuaria es, por haber provocado el resentimiento cuzqueño, una de las causas de la disolución del Imperio. Fiestas y diversiones llenan las últimas etapas de su reinado, transcurrido en la sede sensual y enervadora de Quito. Bailes y borracheras amenizaban el paso del cortejo de Huayna Cápac, –formado de aduladores y cortesanos– por todo el Tahuantinsuyo. El Inca encabezaba estos desbordes livianos. Era "vicioso de mujeres" dice Cieza, privaban con él los aduladores y lisonjeros y era el primer borracho del reino. "Bebía mucho más que tres indios juntos" cuenta Pedro Pizarro, y cuando le preguntaban cómo no perdía el juicio bebiendo tanto, respondía el viejo Baco vicioso "que bebía por los pobres que él muchos sustentaba".

Huayna Cápac era, a pesar de estos vicios, grave, valiente y justiciero. Los indios le querían y le respetaban. "Era muy querido de todos sus vasallos" dice Pedro Pizarro y Cieza afirma que "quería ser tan temido que de noche le soñaran los indios". En sus manos no corría peligro la unidad del Imperio. Pero él creó el germen fatal de la disolución: una sede rival del Cuzco, en regiones distantes y apenas conquistadas y al crear la causa de la futura división incaica, allanó el camino de los españoles. Si la tierra no hubiera estado dividida –dice uno de los primeros conquistadores– o si Huayna Cápac hubiera vivido, "no la pudiéramos entrar ni ganar".

La decadencia iniciada, aunque envuelta en fausto, en el reinado de Huayna Cápac se acentúa a la muerte de éste. Huáscar, el heredero legítimo, carecía de don directivo y de la firmeza de ánimo necesaria para conducir tan vasto y heterogéneo Imperio. Su padre le había creado además un problema político, para ser resuelto por voluntad y capacidad superiores a la suya. Le faltaba hasta el valor físico para enfrentar y desarmar con su prestigio de hijo del Sol, a sus enemigos. El estigma de la indisciplina y la desobediencia se apoderaba de sus vasallos. El espíritu regional ambicioso de los quiteños, alentado irresponsablemente por la frivolidad sensual de Huayna Cápac, se alzaba contra él retando su poder. Cuzqueños y quiteños habían llegado por causa de rivalidad, a odiarse irreconciliablemente.
huascar
Huayna Cápac completó su error no acordándose, en el devaneo de su vida sensual, de preparar y asegurar la sucesión normal del Imperio. Con una acción previsora en este sentido, y con el respeto que le tenían sus súbditos, su decisión testamentaria claramente expresada y reafirmada, hubiera evitado la confusión y la discordia que sobrevinieron a su muerte.

No interesa aclarar para éste si dictó a última hora, como quieren algunos cronistas, por medio de unas rayas pintadas sobre un bastón su decisión dinástica. Hubiese ordenado en su testamento como único señor del Imperio indivisible a Huáscar, Ninán Cuyochi o Manco Inca, o dispuesto la división del Imperio entre Huáscar y Atahualpa, dejándole a aquél el Cuzco y a éste Quito, la separación del Norte y del Sur se hubiera irreparablemente producido. Atahualpa no fue sino el nombre propio de una insurrección regional incontenible contra el espíritu absorcionista y despótico de la capital: el Cuzco.


Atahualpa, acaso, más audaz e inteligente que Huáscar, hubiera podido, de haber sido el heredero legítimo y no un bastardo, contener la disolución del Imperio a base de astucia y de tino político, de enérgica violencia en último caso, pero no es dable suponer que llegara a obtener la adhesión sincera y leal del bando cuzqueño. La insurrección habría estallado tarde o temprano o en su lugar Atahualpa habría tenido que imponer un sangriento despotismo como el que inauguraron en el Cuzco, sus generales Quisquis y Calcuchima a raíz de la derrota y apresamiento de Huáscar.


Cuzqueños y quiteños no formaban ya una sola nación, eran extranjeros y enemigos. Nacido en el Cuzco o en Quito, de una ñusta quechua o de una princesa quiteña, Atahualpa criado lejos del Cuzco, de sus instituciones y costumbres, era un extraño que no merecía la confianza de la ciudad imperial y de sus ayllus ancestrales.


Otra señal de la disolución era el abandono de los más fuertes principios de su propia cohesión social. La fuerza y la estabilidad del Imperio provenían de las sanas normas agrícolas de los ayllus, trabajo obligatorio y colectivo, comunidad de la tierra, igualdad y proporción en el reparto de los frutos, tutela paternal de los jefes. Todo esto que había creado la alegría incaica, en "el buen tiempo de Túpac Yupanqui", era abandonado con imprevisora insensatez. El Inca y sus parientes, la nobleza privilegiada, bajo el pretexto de las guerras, habían formado una casta aparte, excluida del trabajo, parásita y holgazana. En torno de ella se quebraban todos los viejos principios. El pueblo trabaja rudamente para ellos; tenía que labrar no solamente las tierras del Inca y del Sol, y las de la comunidad, sino la de estos nuevos señores. El Inca, rompiendo la unidad económica del Imperio, obsequiaba tierras a los nobles y curacas, quienes las daban en arrendamiento a indios que las cultivasen, con obligación de entregar cierta parte de los frutos. Estas propiedades individuales, dentro de un pueblo acostumbrado al colectivismo, herían el espíritu mismo de la raza y presagiaban la disolución, o un ciclo nuevo bajo normas diversas. Los nobles favorecidos trataban de perpetuar el favor recibido, trasmitiendo la propiedad individual. El reparto periódico de las tierras se hacía cada vez más formal y simbólico. El Inca o el llacta camayoc confirmaban cada año a los ocupantes en sus mismos lotes de terreno, existiendo casi en realidad propietarios de por vida. Lo que se hacía anualmente era el reparto de lotes adicionales para los hijos que nacían o el de las tierras llamadas de descanso. Las tierras mejores eran en todo caso las de los nobles y curacas y éstos no trabajaban. Por allí empezaba a destruirse el gran Imperio de trabajadores incaicos. En el momento de la llegada de los españoles, la antigua unidad incaica estaba corroída por tales gérmenes de división; uno económico, el descontento de clase del pueblo contra la aristocracia militar dominante, otro político, el odio entre cuzqueños y quiteños. Todos los primeros testigos de la conquista, acreditaron la existencia de este último. Pero el malestar social y económico se percibe en el cronista de mayor intuición y levadura jurídica de los primeros tiempos. Gonzalo Fernández de Oviedo, después de interrogar acuciosamente a los primeros conquistadores que regresaban a España, tras de la captura de Atahualpa, consigna esta impresión inmediata y sagaz: "la gente de guerra tiene muy sojuzgada a los que son labradores o gente del campo que entienden la agricultura".


La lucha entre los dos hermanos –Huáscar y Atahualpa– pone en evidencia todos los males íntimos del Imperio. La traición y la cobardía, la incapacidad, tejen la trama de la guerra civil. En cada general indio alentaba un auca o traidor. En el Cuzco se sospechaba de la fidelidad de Huanca Auqui, el jefe de las tropas de Huáscar, inexplicablemente derrotado en sucesivas batallas por los generales de Atahualpa, Quisquis y Calcuchima. Éstos, vencedores arrogantes, no guardan ningún respeto por el linaje imperial de Huáscar, ultrajan de palabra a la Coya viuda de Huayna Cápac y a la mujer de Huáscar y exterminan a todos sus parientes hasta las mujeres preñadas.

Quisquis toma prisionero a Huáscar

"¿De dónde os viene, vieja presuntuosa, el orgullo que os anima?" dice Quisquis a Mama Rahua Ocllo, ex emperatriz venerada. El olvido o desdén por las tradiciones incaicas llega, en este proceso de disolución, hasta la profanación. Atahualpa allana la huaca de Huamachuco que le presagia mal fin, derriba al ídolo y decapita al sacerdote. Huáscar desdeñaba las momias de sus antepasados, según Pedro Pizarro; y Santa Cruz Pachacutic le acusa de haber autorizado la violación de las vírgenes del Sol. Quisquis y Calcuchima realizan, aun, el mayor desacato concebible a la majestad de los Incas: la momia de Túpac Inka Yupanki fue extraída de su palacio, donde era reverenciada, y quemada públicamente. Pero, la nota más característica de este desquiciamiento, que perfila ya el desprestigio de la autoridad y el desborde sacrílego, es la acentuación de la crueldad. Atahualpa escarmienta ferozmente a los cañaris, haciendo abrir el vientre a las mujeres en cinta, y dar muerte a sus hijos. Sarmiento de Gamboa, dice que Atahualpa hizo las mayores crueldades, robos, insultos, tiranías, "que jamás allí se habían hecho en esta tierra". El relato de las crueldades realizadas por los generales de Atahualpa en el campo y Yahuarpampa contra los parientes de Huáscar, –mujeres, niños, ancianos–, ahorcados, ahogados, muertos por hambre, es de una siniestra verdad. El final del Imperio de los Incas estaba decretado no por el mandato vacío de los oráculos, sino por el abandono de las normas esenciales de humanidad y severidad moral, y de las fuerzas tradicionales que habían hecho la grandeza de la cultura incaica.
* Publicado en: Revista de la Universidad Católica del Perú, Lima, mayo de 1935, Año III, N° 13, p. 142-148. Reproducido en la revista Sollertia, año V, Nº VIII, oct.-dic. de 1990, de donde se toma.



CONSECUENCIAS DE LACONQUISTA
el proceso de la conquista trajo a America, nuevas  herramientas, costumbres, actividades y creencias que el poblador andino las fue asumiendo como suyas:


• Se introdujo nuevos cultivos a América (trigo, vid, olivo, azúcar) además de especies animales
arroz

acitunas(olivo)

uva(vid)

La mayoría de las especies nativas se vieron desplazadas o se extinguieron. Para el historiador Franklin Pease, el impacto ecológico que produjo la introducción de nuevos cultivos generó un desgaste de los suelos que trajo malas cosechas a corto plazo. Además, los animales trasladados a los Andes también portaban enfermedades que casi aniquilaron a las especies locales. Roedores como las ratas y ratones rápidamente se multiplicaron y se convirtieron en una plaga que generó, en el caso de las ratas, la propagación de la peste bubónica. Esta importación de animales y plantas pudo haber ocasionado una severa crisis en el agro; sin embargo, se necesita una mayor investigación para comprobar esta hipótesis.

Hubo una enorme Disminución de la población indígena

Debido a las enfermedades traídas por los españoles : tifus, viruela, sarampión.Una de las consecuencias directas de la presencia española en los Andes fue la disminución de la población nativa. Según Noble David Cook, el Tahuantinsuyo contaba con aproximadamente unos nueve millones de habitantes antes de la llegada de Pizarro. Hacia 1620, es decir, en menos de cien años, la población había descendido aproximadamente a 670.000 habitantes.

Los estudios actuales no sólo permiten sostener la tesis homicídica( de Bartolomé de las Casas) como único factor para el despoblamiento nativo. Además de la violencia cometida contra los indígenas, se dio la concurrencia de los siguientes factores:
- El «desgano vital». Con la conquista y la colonización, el modo andino de vivir y de entender el mundo fue marginado por aquel que introducían los españoles. A los hombres andinos esto les produjo una profunda depresión, un «desgano vital», que se expresó en suicidios, filicidios o simplemente en el no desear traer más hijos a un mundo que a los andinos les parecía cada vez menos el suyo.
- El reacondicionamiento socioeconómico. Según esta tesis, la colonización española alteró profundamente el modo andino de organización de la sociedad y del trabajo. Estos cambios originaron una reducción de los cultivos disponibles y la desnutrición de las nuevas generaciones de indígenas.
- La tesis epidémica. Es la más importante de todas. La población indígena no poseía un sistema inmunológico capaz de enfrentar las nuevas enfermedades traídas por los españoles, como la viruela, el tifus, la influenza y la peste bubónica. Se desarrollaron así epidemias que diezmaron a la población nativa de modo recurrente sin darle tiempo a recuperarse del todo.

• Introducción del cristianismo

Los cultos andinos fueron perseguidos; las huacas destruidas y los sacerdotes andinos encarcelados ( Extirpación de Idolatrías). Sin embargo, las creencias prehispánicas andinas no fueron erradicadas del todo: se mezclaron con elementos cristianos (sincretismos).

• Reestructuración de los sistemas de poder y autoridad: Aparecieron nievas formas de gobierno aunque los curacas fueron mantenidos en sus puestos para un mejor control de los indígenas.

-la idea de reciprocidad y redistribución se pierde.
- los tributos debían pagarse ahora en monedas o productos de interés a los españoles ( minerales).
- La mita española fue un trabajo obligatorio y sin responsabilidad social de los españoles hacia los indígenas.

• Desestructuración del mundo andino

El espacio andino sufrió una transformación a causa de la creación de reducciones, pueblos donde la administración colonial obligó a vivir a la población indígena, arrancándola de sus ayllus de origen.
Las cargas tributarias, la imposición religiosa y el descenso poblacional afectaron las estructuras sociales y culturales del poblador andino.

• Se Introdujo enormes innovaciones en la comunicación verbal y escrita.

El idioma castellano

La escritura fonética

El papel y
La imprenta
PARA TERMINAR ESTE TEMA TE PRESENTARÉ UNA SECUENCIA DE VIDEOS QUE  COMPLEMENTAN  EL TEMA Y TE AYUDARÁN MUCHO A ELABORAR TU PROPIA OPINIÓN SOBRE LA TRASCENDENCIA DE LA CONQUISTA:
VIDEO1 VIDEO 2 VIDEO 3 VIDEO 4 VIDEO 5 VIDEO 6 HASTA OTRA OPORTUNIDAD111 Gracias por tu paciencia y a you tube.History Ch.

21 comentarios:

  1. Muchas Gracias me ayudo muchoo :D

    ResponderEliminar
  2. estaba cvr muchas gracias es la mejor pagina vibran

    ResponderEliminar
  3. que pueblos del Tahuantinsuyo apoyaron a los españoles

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. disculpa por haber olvidado algo tan importante. investigaré y publicaré.

      Eliminar
  4. pucha te pasaste esta es la mejor pagina me ayudaste un monton haz otra plis cool

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. muchas gracias. espero seguir siendo útil.

      Eliminar
  5. uff gracias esta bacan abia perdisdo las esperansas de mi trabajo

    ResponderEliminar
  6. bacan las historias de los incas



    ResponderEliminar
  7. Me gustaría saber más de las ciencias y las matemáticas que desarrollaron los incas, a menudo leo que los mayas y los aztecas fueron mejores culturas, porque conocieron la escritura, los números y eran mas guerreros, es así?. Gracias y Felicitaciones por su aporte

    saludos
    Luis

    ResponderEliminar
  8. Por que los incas no conocieron el Mar y lo dominaron.

    ResponderEliminar